india_bicicleta_1

Estuvimos en la India, el karma sobre ruedas

3 diciembre, 2013

Nueva aventura, nuevo viaje, esta vez estuvimos en la India y nos metimos en el pellejo de un cetrino indi sobre dos ruedas. La India es un país de contrastes, colorido y decadente, bello y caótico. Lo primero que sorprende, y lo que muchos ya sabréis, es su abundante tráfico; aun así es sorprendente ver como conviven vehículos motorizados y bicicletas en el mismo ecosistema.

india_bicicleta_2

No esperéis carriles bici, o sendas con un firme idóneo para rutear, la bicicleta tiene para ellos un concepto diferente. La bici es un medio para desplazarse y trabajar, asequible para los más desfavorecidos, que no son pocos en un sistema tan desigual, en que las únicas carreteras en condiciones se encuentran en las grandes ciudades, donde el antiguo esplendor espiritual se une con los mortales.

india_bicicleta_4

Dentro de este maremágnum de gente, gurús, motos y aire gris  podemos ver a varios nativos dando duro a los pedales, esquivando coches y animales, afanados en llevar un fardo de mercancía o un turista que suponga parte es su jornal. La falta de medios de sus gentes agudiza el ingenio y sorprende ver triciclos de fabricación propia, hierros con forma de carro con pedales o pequeños inventos como los refuerzos que montan en las horquillas para poder soportar grandes pesos y soportar las imperfecciones del terreno.

india_bicicleta_3

Durante todo el tiempo que estuvimos recorriendo distintas zonas del país nos dimos cuenta de que había varias marcas autoctonas, pero la inmensa mayoría de las bicicletas eran  Hero Bicycles (http://en.wikipedia.org/wiki/Hero_Cycles) que sigue construyendo bicicletas clásicas de varillas de los años 40, verlas era como echar una mirada atrás en el tiempo y ver esa belleza, esa artesanía y ese encanto por las formas del pasado que tan de moda se están poniendo hoy en día.

india_bicicleta_5

Es un viaje duro en el que el karma y es espíritu se entrelazan, donde el calor de sus gentes choca con la supervivencia del día a día. Un viaje largo donde la meta es encontrarse uno mismo, donde dar pedales puede llevarte a encontrar un paisaje fascinante o un plato de comida a la boca. En definitiva un viaje evocador e imprescindible.

Fotos y texto: Daniel Jiménez Raposo

 

Te gustarán:

Estuvimos en ... El Mercado de Motores, nueva ubicación, mismo encanto
Vuelta al mundo en bicicleta
Rat's Roll, ratas sobre ruedas